¿En algún momento te has sentido perdido, como si estuvieras flotando sin rumbo fijo en la vida? ¿Te has preguntado alguna vez cuál es tu propósito, lo que realmente te llena de satisfacción y sentido? Si la respuesta es sí, estás a punto de descubrir un concepto japonés que ha conquistado al mundo entero: Ikigai.

 

¿Qué es el Ikigai?
El Ikigai es una palabra japonesa que se traduce como «la razón de ser» o «la razón para levantarse cada mañana». Es la intersección entre lo que amas, lo que el mundo necesita, lo que sabes hacer bien y lo que puedes recibir a cambio. En pocas palabras, es ese punto mágico donde tus pasiones y habilidades se encuentran con las necesidades del mundo y la recompensa por tu esfuerzo.
Imagina que tu vida es un rompecabezas, y el Ikigai es la pieza central que conecta todo lo que eres y lo que haces. Cuando encuentras tu Ikigai, se convierte en una brújula que te guía, te da energía y te aporta claridad.

 

¿Por qué es importante encontrar tu Ikigai?
Vivir sin un propósito claro puede llevarte a la sensación de estar atrapado en una rutina sin sentido, de caminar por la vida sin un objetivo claro. Esto no solo impacta tu felicidad, sino también tu salud emocional y física. El estrés crónico, la desconexión emocional y una sensación constante de vacío pueden ser consecuencias de no tener un sentido claro de lo que realmente importa. Además, la falta de propósito puede tener efectos negativos en tus relaciones, tu salud e incluso en tu productividad.
En cambio, cuando encuentras tu propósito, todo cambia y experimentas un mayor sentido de bienestar. Tienes una razón para levantarte cada mañana, una motivación que te impulsa a superar los obstáculos y a seguir adelante, incluso en los días más difíciles. Te levantas con energía, porque sabes que lo que haces tiene un significado. Sientes satisfacción no solo por lo que logras, sino por el camino recorrido. Además, tienes la fuerza para superar los obstáculos y convertir los desafíos en oportunidades. Vivir con propósito no solo mejora tu bienestar mental, sino que también incrementa tu energía, creatividad y productividad.

 

¿Cómo definir tu Ikigai?
Definir tu Ikigai puede parecer complicado, pero en realidad es un proceso de exploración personal y autoconocimiento. Aquí te dejo algunos pasos para empezar:
        1. Haz un balance de tus pasiones
Pregúntate a ti mismo: ¿Qué cosas disfruto haciendo, incluso aunque no me paguen por ello? ¿Qué me hace sentir vivo y conectado conmigo mismo? Es esencial que aquí identifiques lo que te apasiona, porque esa es la base de tu Ikigai.
        2. Identifica tus habilidades
Todos tenemos talentos, algunos evidentes, otros menos. Piensa en lo que se te da bien, en lo que las personas te piden ayuda o consejo. ¿En qué eres bueno por naturaleza? ¿Qué cosas logras con facilidad? Aquí radica la segunda parte de tu Ikigai.
         3. Evalúa lo que el mundo necesita
Aquí entra la pregunta de qué puedes ofrecer al mundo. Piensa en los problemas que te preocupan y en las soluciones que puedes brindar. ¿Qué necesita la sociedad hoy? ¿Cómo puedes crear una diferencia?
        4. Descubre por lo que te pueden pagar
Esta es la pieza clave para poder vivir del Ikigai. Para que tu propósito sea sostenible, debe haber una manera de recibir una compensación por ello, ya sea económica o de otra índole. ¿Qué te permite ganarte la vida de manera justa mientras haces lo que amas?

 

Ponerse en acción: El camino hacia tu Ikigai
Una vez que tengas claro tu Ikigai, ¡es hora de actuar! Es muy fácil quedarse atrapado en la teoría y no pasar a la práctica, pero un buen objetivo sin una acción, se queda a mitad de camino. Así que una vez definido, el siguiente paso es tomar decisiones alineadas con tu propósito. Aquí te dejo algunas sugerencias:
        Establece metas claras: Divide tu Ikigai en objetivos alcanzables y comienza a trabajar hacia ellos cada día. No importa que sean pasos pequeños, lo importante es avanzar.
        Enfrenta tus miedos: Es probable que al principio sientas miedo o inseguridad. Recuerda que el Ikigai no es una ruta fácil, pero cada paso hacia él es un paso hacia una vida más satisfactoria.
        Rodéate de personas que te apoyen: Las personas que comparten tus valores y tu visión serán un gran motor para tu crecimiento. Busca conexiones auténticas y crea una red de apoyo.
        Sigue aprendiendo y evolucionando: El Ikigai no es algo estático; puede cambiar a lo largo del tiempo. Busca siempre seguir creciendo, adaptarte y estar dispuesto a ajustar tu rumbo cuando sea necesario.

 

Si aún no has encontrado tu Ikigai, no te preocupes: nunca es tarde. Tómate el tiempo para reflexionar sobre lo que te apasiona, lo que eres bueno haciendo y cómo puedes aportarlo al mundo. Tu Ikigai está esperando ser descubierto.
Recuerda, el camino hacia el propósito no es un destino, sino un viaje. Así que, ¿por qué no dar el primer paso hoy mismo? Vive con propósito, vive con Ikigai.
¿Te atreves a descubrir el tuyo?